miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los clavos en la reja


Asegúrate de leerlo hasta el final
La última frase es la más importante, pon la música y reflexiona




Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio.
Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que cada vez que perdiera el control, tenía que clavar un clavo en la parte trasera de la reja.

El primer día,  el niño había clavado 37 clavos en la reja.
Durante las próximas semanas, como había aprendido a controlar su rabia, la cantidad de clavos comenzó a disminuir diariamente.
Descubrió que eras más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la reja.

Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos.
Le contó a su padre sobre ésto y su padre le sugirió que por cada día que se pudiera controlar sacara un clavo.

Los días transcurrieron y el niño finalmente le pudo contar a su padre que había sacado todos los clavos

El padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la reja.
Allí le dijo:
   -  “Haz hecho bien hijo mio pero, mira los hoyos en la reja.
       La reja nunca volverá a ser la misma.
       Cuando dices cosas con rabia, o haces cosas indevidas, éstas dejan una cicatriz igual que la de la reja.
       Le puedes clavar un cuchillo a un hombre y luego sacárselo. Pero no importa cuántas veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí”


  MORALEJA

 Una herida verbal es tan dañina como una física.
 Recuerda que la familia, los amigos y las personas queridas son joyas muy escasas.
 Te hacen reír y alentarte para que progreses; te prestan un oído, comparten palabras de aprecio y siempre quieren abrirnos su corazón.

Demuéstrales a todos ellos cuanto los aprecias, dando cariño y lo mejor de ti.

SOIS FAMILIAS, AMIGOS Y ALUMNOS/AS, Y POR ELLO ME SIENTO HONRADA

PERDONADME, POR FAVOR, SI ALGUNA VEZ HE DEJADO UN “AGUJERO” EN VUESTRA REJA.


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